The Wild Boys de Bertrand Mandico


Por Francisco Álvarez.


La opera prima de Bertrand Mandico The Wild Boys (Les garçons sauvages) se ha presentado como un verdadero descubrimiento dentro de festivales y muestras de cine, donde se ha propuesto que el film tiene una índole inclasificable. Sin embargo, Mandico es poseedor de una amplia filmografía de metrajes de corta y media duración, proponiendo una trayectoria de búsqueda estética que escapa de todo impreciso. Filmes como Boro in the box, Living still life, entre otros, han sido proyectados de manera considerable por diferentes muestras y plataformas, permitiéndonos apreciar las investigaciones y preocupaciones estéticas de Mandico potenciadas en The wild boys, dejando en claro que se convierte en uno de los más notables realizadores franceses contemporáneos.  

En The wild boys, cinco jóvenes cometen un crimen atroz que los lleva a un juzgado. Tras declarar su falsa version de los hechos ante la corte, los jóvenes tendrán que ser procesados. Sus familias resuelven enviar a los jóvenes a un viaje junto a El Capitán, un viejo marinero que gracias a sus salvajes métodos de escolarización promete devolver la civilización a los descarriados jóvenes para que puedan ser reinsertados a la sociedad burguesa a la que pertenecen. Este viaje de sometimiento abre paso a una hambrienta ambición de domesticación, causando una tensión falócrata de adiestramiento totalitario y resistencia hostil.

La continuidad de este viaje permite la llegada de la tripulación a una isla metamorfísta y enigmática; espacio que se presenta como un encuentro con lo desconocido y como un regreso hacia la organicidad de la naturaleza como entorno mágico, colmado de sabiduría y dotado de energía con capacidad para la transformación y la reestructuración.

La primera actividad que se permite a los jóvenes visitantes es beber de un árbol con características fálicas que expulsa una sustancia lechosa por la que los jóvenes sienten una atracción casi insaciable; sin duda la isla seduce y permite todo tipo de placeres. Tras esta desconcertante secuencia, Mandico nos permite descubrir el fundamento y médula de su film: mientras los jóvenes permanecen más tiempo en la isla, una potencia transmutatoria empieza a ejercer sobre ellos hasta convertirlos en mujeres.

Develamos entonces que los cinco jóvenes han sido interpretados por mujeres, quienes logran elocuencia y delicadeza en su paso hacia la feminidad dejando atrás las plásticas características masculinas. Pero el filme no solo nos propone una transformación física, sino un fluir espontáneo hacía orígenes más primitivos de aceptación andrógina; este reconocimiento con lo femenino propone nuevas capacidades de reorganización estructural. Mandico elimina la concepción de dualidad y establece una esplendida estética de género sugiriendo una identidad sexual movil, que cambia y se transforma, que fluye; la sexualidad como una espontaneidad.


Mandico anula el sentido del tiempo y el espacio definido proponiendo una película brillantemente actual y que se permite un juego contundente con el espectador y su postura al aceptar la figura de las mujeres que han interpretado sus roles masculinos al límite. Mandico corre con audacia, abrazando el erotismo blasfemo, proponiendo una película incorrecta y urgente.

Sin duda, esta historia posee grandes rasgos adoptados de procesos literarios fantásticos, al igual que una cantidad de citas y homenajes fílmicos hacia otros directores. Mandico recurre a un blanco y negro estilizado, lo combina con contundentes y efímeros momentos de color y usa recursos propios de su filmografía como retro proyecciones y sobre impresión, proponiéndonos un film de artificios logrado por técnicas mixtas. Cabe recalcar que en el año 2012, Mandico junto a Yann Gonzales, Caroline Poggi, Marie Losier y Jonathan Vinel firmaron el Manifiesto de la Incoherencia Internacional que respalda que “Los efectos especiales deben hacerse en cámara (sobreimpresiones, proyecciones, etc), que “La película debe suceder en una geografía incierta, atemporal, prohibir cualquier efecto realista” y  que “La película no debe pertenecer a ninguna tendencia estética o narrativa. Debe ser profundamente cinematográfica y por lo tanto frágil”.

Mandico esta dotado de una mirada liberada que se solidifica con un brillante desenvolvimiento  en el rodaje, gestando una narración clásica que tiene una ostentosa influencia del cine avant-garde. Cine como impulso profano tejido con el magnetismo del sueño y la fe en el cine.  


The Wild Boys

Director y guion: Bertrand Mandico.

País: Francia.

Año: 2017.

Casting: Pauline Lorillard, Vimala Pons, Diane Rouxel, Anael Snoek, Mathilde Warnier, Sam Louwyck, Elina Löwenson, Nathalie Richard

Producción: Ecce Films