Q&A: Wilson Burbano sobre Big Bang


El director ecuatoriano Wilson Burbano ha marcado una profunda particularidad poética en sus creaciones. Varios de sus cortometrajes (junto a los de su hermano Sandino), son piezas de gran singularidad que proponen un camino de entendimiento de las imágenes a través la poesía visual. A continuación, compartimos una entrevista con el director Wilson Burbano a propósito del estreno de su largometraje "Big Bang", en el Festival Internacional de cine de Suiza y que próximamente se proyectará en el la Muestra Internacional de Cine de Génova.



Wilson, ¿De qué se trata “Big Bang” y en qué condiciones escribiste el guion?


Principalmente del prisionero Ni Pío, condenado a muerte por haber arrancado la lengua al presidente de su país. Días antes de su ejecución, empieza a recordar su pasado–presente, cuando fue un cruel dictador; luego se proyecta en un viaje karmático y en espiral hacia sus vidas anteriores, en las que fue conquistador español y centurión romano, hasta desembocar en Adán, bajo un árbol del paraíso bombardeado por una de las guerras del presente-futuro.

Empecé a escribir el boceto del guion en Peguche… Una noche de verano, escuchaba la música de la cascada con la ventana abierta. Salía humo del bosque. De pronto, una hoja ardiente ingresó en mi habitación y por más que traté de apagarla, la hoja continuó encendida; entonces me puse a escribir con el perfume de la hoja. Ya por la mañana, salí a caminar descalzo por los rieles inconclusas de un tren ausente, pero que se dejaba escuchar cuando ponía el oído en el suelo.


¿Al ser una película con dramaturgia experimental, cómo desarrollaste su lenguaje para integrar la historia con los demás componentes del filme?


La narración fluye en retrospectiva y también en perspectiva espiral, yendo y volviendo, desde la celda hacia los momentos históricos que va descubriendo el personaje por medio de fotografías de sus seres queridos, sonidos del desierto, cantos de pájaros, que integran las distancias temporales y espaciales donde se desarrolla el drama. Hay un mínimo de diálogos. Las voces se expresan mayormente en off, poetizando paralelamente con las imágenes. En la fotografía es recurrente el uso de la lente gran angular, sobre todo en los espacios exteriores, dimensionando la trascendencia de los momentos históricos que vive el personaje. Prevalecen los planos generales con pequeños paneos, profundizando en la perspectiva de campo que con frecuencia desemboca en horizontes y abismos, lo que permite ahondar en el vacío a través del recuerdo y el olvido. El movimiento actoral va de planos generales a medios planos o viceversa minimizando los cortes, ya que esencialmente es una película de acción interna. En la corrección de color tratamos de integrar los tonos vivos con el blanco y negro. También degradés cromáticos y de temperaturas que varían de lo caliente hacia lo tibio o frío, dependiendo de la distancia temporal y de la emotividad de la escena. La edición tiene algo del montaje dialéctico, más en una búsqueda poética: al intercalar imágenes aparentemente inconexas se van armando metáforas visuales. También usamos flash backs y elipsis, como consecuencia de la misma dramaturgia. El sonido muchas veces es música o al revés; lo empleamos en algunas ocasiones como un drama paralelo que nos ayuda a ampliar la lectura de la obra y abrir un espectro metafísico.


¿Tus cortometrajes han influido en “Big Bang” en los temas y la forma poética, tanto en lo visual como en lo sonoro?


Sin duda “Big Bang” es en gran parte el resultado de los cinco cortos anteriores. Cada viaje imaginativo del personaje, desde la celda hacia su memoria, podría ser un cortometraje independiente del filme. El manejo del sonido, que muchas veces remplaza a la imagen, es otra característica que también se puede encontrar en mis pasados trabajos. La construcción de la escenografía y la puesta en escena en espacios donde prima el vacío y una densidad atmosférica, potencian la introspección de los personajes; esta relación de elementos se establece en “Big Bang” como una constante. El manejo poético del hilo narrativo, permite que el espectador desde su propia subjetividad y sensibilidad vaya recreando la historia en su interior. Las temáticas de siempre como el amor, la muerte, la soledad, en esta película fortalecen el drama histórico, que se convierte en un pretexto para interiorizar en la condición humana.



Anteriormente, al abordar tus cortometrajes has comentado sobre la relación del cine y la magia. ¿Cómo nace en ti el acto creativo para realizar un cine lleno de magia?


Por lo general, sucede como algo incontrolable y no premeditado, a veces como la erupción de un volcán cuya lava debo canalizar por los senderos de mi intuición. En el caso de “Big Bang”, al abordar un drama histórico a través del recuerdo, del olvido, del sueño, la imaginación surge como herramienta dramatúrgica fundamental para integrar estos componentes, dando como resultado una realidad que se podría denominar mágico cinema.


¿Cómo elegiste a los personajes principales?


A Iván Rodríguez, pese a no ser actor, por tener ciertos componentes en su personalidad como el deseo permanente de aislamiento, la constante conexión con su espacio inconsciente -que lo manifiesta a través de su pintura-, como también características físicas que expresan su mundo interior; fueron estas las particularidades que me impulsaron a trabajar con él.


Broche Osmanys fue convocado debido a su parecido físico con Iván Rodríguez, ya que representa sus anteriores vidas Es un actor con una gran capacidad para posesionarse del personaje propuesto y siempre ofrece algo más de sí para enriquecer las escenas. Entre los dos existe una cualidad común que es el manejo del silencio, un componente fundamental de esta película.


Denise Lemos fue elegida como psiquiatra de la cárcel sin necesidad de casting. Me impresionó su capacidad para escuchar, responder e indagar con sus ojos y sutiles gestos en su interlocutor. Al poseer una profunda sensibilidad y talento analítico, ya que se dedica a las ciencias geológicas, no me hizo dudar en invitarla a los ensayos, a pesar de que no había actuado, menos aún en un rol de psiquiatra.


Wilson, en tu trayectoria has sido muy cercano a la improvisación. ¿Cómo manejaste la improvisación en "Big Bang"?


La improvisación estaba prevista porque el guion realmente no fue más que un boceto. A partir de las locaciones y escenografías, con las que se lograron ambientaciones minimalistas pero generosas, nos permitimos jugar, improvisar, con el propósito de ir más allá de lo planificado, buscando la revelación en cada personaje y escena. Por lo general utilicé una vieja guitarra para producir sonidos mántricos, más cercanos al laúd o la cítara, que invitaban a los personajes y espíritus circundantes a integrarse, buscando un estado cercano al trance como paso previo al arranque de la escena. Claro, dependiendo de los roles, por ejemplo, Denise Lemos actuó como psiquiatra, María Magdalena y Eva. A Broche Osmanys le correspondió hacer de centurión romano, conquistador español y Adán. Así como el personaje principal, Iván Rodríguez, asumió el reto de ser el condenado en permanente introspección mística y a la vez un dictador en decadencia, imitador de Adolfo Hitler.


¿Cómo ha influenciado tu formación la escuela soviética donde estudiaste?


Sin duda, profundamente, aunque más que la escuela, creo que el gran aporte en mi proceso formativo fue la realidad que vivencié en dicho país: clima, paisaje; el distanciamiento de mi lugar de origen, el descubrimiento de una nueva lengua musical que se me empezó a revelar en estado de embriaguez o durante la vigilia del largo invierno. Todo esto lo podría denominar como ejercicios de auto conocimiento creativo. Por ejemplo, al vivir en un paisaje casi monocromático donde la línea constante de horizonte es el vacío, la composición se hace más exigente, nos impulsa a elaborarla desde el interior, a valorizar cada elemento, sujeto u objeto dentro del cuadro, pues estos cobran relevancia en un aparente vacío visual pero poblado de sonidos profundos, de olores de indescifrable origen, es decir de espíritu. Desde ahí en adelante mi trabajo de realización no se limita a la relación con los actores y equipo técnico, sino que abarca todos los elementos posibles de la naturaleza donde se desarrolla el rodaje, tratando de establecer una comunicación sensorial.


Respecto a la escuela de cine rusa, era una academia clásica, muy sólida en todas las ramas que componen el arte cinematográfico, donde se consideraba esencial el drama existencial del individuo pese a todas las limitaciones que imponía el sistema a sus artistas en el manejo de las temáticas. En esta dolorosa y paradójica realidad, surgieron extraordinarios realizadores como Andrei Tarkovsky, Serguei Paradyanov, la señora Kiro Muratova y una extensa lista de maestros que nos dejaron un profundo legado.



¿Cuáles son los temas psicológicos y existenciales que propusiste en “Big Bang”, además de los rasgos culturales?


Yo creo que en “Big Bang” se tratan temas como la depuración del ser a través de la soledad y el ayuno, así como la confrontación con el heredado arrepentimiento, desde una liberación karmática frente a esa crueldad con la que hemos ascendido y descendido a los clímax de nuestra historia, siendo víctimas y victimarios… El perdón, en la voz de una consciencia que nos convoca como a niños, siendo descendientes de aparentes enemigos irreconciliables, dentro de un permanente mestizaje universal. Esta película aborda la ambición desmedida hasta desembocar en una psiquis de notorio desequilibrio patológico en algunos personajes de la conquista. También el amor hija-padre entre el personaje principal y ella, lo que influye mucho en el proceso de depuración y liberación de su progenitor condenado por la historia y la justicia presente, buscando un camino de reconciliación con su pasado y consigo mismo a través de un viaje de autoconocimiento liberador y conciliador con su ser, desde la condena. También hay una notoria presencia de la espiritualidad andina, a partir de una cosmovisión holística y de mucha sabiduría. La película integra a través de símbolos varias culturas de nuestra historia y realidad planetaria. Símbolos como la espiral, la cruz; otros como una mariposa y la sombra del cóndor, participan no sólo como elementos mágicos visuales o sonoros sino también como personajes con un desarrollo dramatúrgico de vital importancia en la evolución de la obra, al tiempo que coadyuvan a múltiples lecturas de la misma.


“Big Bang” es una película básicamente bilingüe, español-quichua, además incluye la participación episódica del huaorani, árabe y hebreo. Creo que a partir de lo nacional se proyecta hacia lo universal, tomando en cuenta que geográfica e históricamente hemos sido y somos un territorio humano al que continuamos flagelando y abandonando a la piratería institucionalizada, foránea y local, en nombre de un “desarrollo” aniquilador.


Me gustaría que me comentes sobre el trabajo con los actores. ¿Cómo lograste trabajar con tantos actores no profesionales para obtener un logro profesional y artístico?


Debido a que el 95% de los actores no tenía experiencia, desarrollamos un taller de formación actoral que duró alrededor de un mes, en el que participaron todos, incluido el 5% de los profesionales. Este taller se creó también, con el propósito de integrar a los convocados en la misma dimensión; si por un lado los actores no profesionales aprendían técnicas de construcción de personajes, los profesionales iban dejando de lado ciertas actitudes o estereotipos de actuación adquiridos a lo largo de sus carreras. Opté por actores no profesionales pero que tenían un perfil psíquico y físico cercano a los personajes trascendentales de la historia que debían representar, como Atahualpa, Cristo, Pizarro, Adán, Eva, María Magdalena, etc. Se trabajó bastante la respiración, ejercicios de potenciación sensorial y concentración profunda, además de realizar cuestionamientos autoanalíticos: ¿quién fui?, ¿quién creo que soy? y ¿quién soy?, entre algunos métodos para la construcción del personaje. Incluso, en lugar de extras usamos ovejas en algunas escenas, en otras piedras y vasijas, que a la vez representan símbolos culturales.


Integras de una manera muy particular y estética las locaciones con los personajes y la historia en sí. Coméntanos sobre este tratamiento.


Aprovechando la variedad paisajística que tiene el Ecuador, las construcciones arquitectónicas que van desde lo prehispánico hasta lo moderno, la riqueza étnica y sus derivaciones, incluidas personas extranjeras. Utilizando a favor las limitaciones materiales, por ejemplo, no logramos conseguir calzado para los conquistadores españoles, entonces actuaron descalzos a excepción de Pizarro, lo que acrecentó la actitud de desamparo, hambre y deseo de conquista. Pero, sobre todo, gracias a un comando operativo que superando el mal tiempo y el escaso dinero nunca se echó para atrás, manteniendo el espíritu épico en alto durante la realización de la obra. Para ellos mi gratitud por siempre.


¿Cuál es la diferencia y la evolución de los personajes de “Big Bang” frente a los de tus obras anteriores?


En los trabajos anteriores el personaje por lo general se enfrentaba a su propio destino, como frente a un sparring sin rostro. Creo que por primera ocasión en “Big Bang” se plantean de manera más clara, varios conflictos paralelos de humanos frente a humanos, aunque la fotografía, la escenografía y la música representan muchas veces sus propios personajes, más allá de ser medios de construcción fílmica. Por ejemplo, hay una escena donde la voz de la conciencia habla a través de un árbol de floripondio. En esta película prevalece más la soledad creativa que el encierro del personaje principal. Me pareció adecuado potenciar la imaginación de Ni Pío desde una celda oscura, para visualizar con mayor claridad su mundo interior. Al tiempo que exterioriza sus sentimientos, utilizando los mínimos objetos que posee su celda, a la que transforma en un taller de liberación introspectiva con arena que le empieza a llover desde el desierto de un recuerdo y el sudor de su angustia presente.


Hace poco la NASA anunció el descubrimiento de evidencias de un universo paralelo que viaja hacia el pasado y no sólo hacia el futuro, a partir de la explosión del “Big Bang”. Me hizo pensar en el concepto de tu película, en la que el personaje viaja en esa doble dirección. ¿Qué te parece, entendiendo que tu obra fue rodada hace varios años?


Bueno, de ser real el descubrimiento, lo veo como un feliz encuentro en el que nuestra intuición empata con un descubrimiento científico… Vivimos tiempos de revelaciones…

***

Título: Big Bang

Dirección: Wilson Burbano

Producción Ejecutiva: Sandino Burbano

Año: 2020

País: Ecuador

Duración: 84 mins


Equipo técnico principal.


Fotografía: Iván Acevedo; lo reemplazaron en algunas escenas los fotógrafos Juan Carlos Ortiz y Germán Valverde.

Montaje: Andrea Miño.

Escenografía: Alejandro Cruz y José Jumbo.

Música: Lucho Oquendo.

Sonido: Arsenio Cadena

Producción general: Marianela Pinto, Luis Fernández.

Coordinación de post - Producción: Octavio de Barros.

Elenco principal: Iván Rodríguez, Denise Lemos y Broche Osmanys.