Q&A: La muerte del maestro


Por Francisco Álvarez.


Una parte del cine siempre volverá su mirada hacia la naturaleza, a la contemplación del mundo originario que tiene el poder de cambiar la dirección del camino de los humanos. En cierto sentido, involucrarse en la creación cinematográfica desde la naturaleza puede magnetizar la mirada hacia la quietud y el silencio, dando por resultado procesos fílmicos dotados de miradas puristas y procesos perceptivos capaces de otorgar potencias sensoriales a las imágenes, permitiendo que una atmósfera enigmática gravite sobre estas.

Con una gran cercanía a la naturaleza el director ecuatoriano José María Avilés compone su opera prima La muerte del maestro que de manera naturalista y con una narración desdramatizada, aborda los últimos días vitales del maestro, quien esta dedicado al cuidado del jardín de una hacienda de la sierra ecuatoriana. Un terremoto ha sacudido las costas del Ecuador causando temblores que se han sentido a lo largo del país, pero el Maestro declara no haber sentido nada. Una misteriosa energía desplegada por el sismo irrumpe la normalidad del jardín oculto del maestro, invadiéndolo y deformando su cotidiano con extrañeza. El comportamiento de la naturaleza se transforma abrazando al maestro, hasta sobrepasarlo.

Hemos tenido la oportunidad de charlar con el director de la película José Avilés y con el productor del filme Felipe Troya, quienes respondieron varias preguntas acerca de su película a propósito de su estreno nacional en el Festival de Cine La Orquídea. 

F.Á:  El terremoto del 2016 creo una avalancha de procesos audiovisuales en el lugar epicentro del terremoto. La muerte del maestro logra hablarnos del desastre pero atenuando el conflicto directo y prefiere desarrollarse tomando distancia del epicentro, mirando los ecos de la catástrofe que convergen en el jardín de la hacienda, dando por resultado la muerte del maestro.

Quisiéramos saber cual es la postura que tomaron para la realización de la película

ante el suceso de adversidad geográfica y ¿Qué significa para ti la muerte del maestro?, entregado al jardín y absorbido por la deformidad orgánica de su hábitat.

José María Avilés: Si bien la película hace alusión directa al terremoto que sacudió las cosas del país en abril del 2016 y este fue el desastre que dio origen a la película, para nosotros no se trataba de contar que era lo que había sucedido con ese terremoto, si no más bien replicar esa sensación de violencia que un evento de esa naturaleza puede desatar de un momento a otro en un hombre y su entorno, donde los efectos del sismo llegan como ecos distantes que se manifiestan en una creciente hostilidad del entorno natural, los signos de muerte se trasparentan y poco a poco lo consumen todo. Esa violencia que subyace en la naturaleza, que puede desencadenar un accidente inesperado como un terremoto, es la que quisimos atrapar y dar forma en esta película. Partimos de la idea de que un evento de esta naturaleza es capaz de alterar la percepción de un hombre sobre lo que lo rodea, así como de su propia vida y de su inminente muerte. Por otra lado, la muerte del Maestro, es también el fin de la vida de un hombre entregado a un cuidado de la naturaleza bajo leyes muy particulares y probablemente olvidadas, en ese sentido La muerte del maestro, quizás sea también una despedida a unas formas y procedimientos en desaparición.

Felipe Troya: Pensando no en el personaje sino en el hombre en que fue inspirada la película, la relación del Maestro con la naturaleza parecía ser muy íntima, y eso se transformó en la historia de un hombre que sigue los ciclos naturales como si fueran los suyos. Como reflejo de eso, el jardín es su propia concepción de la naturaleza, cuando se la puede controlar. Pero esa deformación no es arbitraria. Quizás por eso imaginamos el espacio de la película como una especie de jardín edénico que de repente siente los rumores lejanos de la violencia de un terremoto.

F.Á: Deciden situar la cámara dónde la luz natural puede expresarse y moverse, existe una deliberada composición que integra al Maestro con su entorno y la duración de los planos permite al espectador palpar una extrañeza en el comportamiento del hábitat. De igual manera, un trabajo sonoro naturalista potencia la proximidad a la naturaleza; la cuidada observación del entorno está atravesada por espontaneidad y rigurosidad. Sin bien su película se produjo lejos de convenciones metódicas y tomando distancia del régimen del presupuesto. ¿cuál fue la dinámica que usaron para llegar a estas decisiones sobre el manejo estético de su película? y ¿cómo se enfrentaron al proceso de rodaje?.

J.M.A. La película fue un proceso que encontró su forma definitiva en el montaje de imagen y sonido y esto fue algo asumido desde el principio. Alejados de los parámetros tradicionales que dominan la realización cinematográfica, que pretende encapsular y compartimentar los procesos creativos, de rodaje y de montaje como etapas aisladas y sucesivas, la realización de la película fue un constante laboratorio de creación que duro más o menos un año. Para nosotros lo más importante era tener el tiempo necesario para encontrar lo que la película nos sugería a medida que avanzábamos, buscamos hacer está película de tal forma que, partiendo de un riguroso orden creativo, permitiéramos la entrada del caos y del azar del entorno donde filmamos.

F.T. Mientras hicimos la película no hubo estética preestablecida. Ahora quizás podría decir que queríamos que de la simpleza y austeridad de medios naciera algún tipo de sensación orgánica, pero la verdad es que la forma de la película nació conforme la hacíamos. A medida que la realidad del lugar en que filmábamos se filtró en la historia, la película comenzó a transformarse. Filmamos en el espacio del maestro, en su realidad diaria, y fue inevitable que eso cambiara lo que filmamos. Nuestro trabajo fue principalmente permanecer atentos a ese espacio y a ese hombre.

F.Á: La relación con no actores demanda dinámicas creativas y sensibles  de aproximación y confianza con las personas que se interpretan así mismas y habitan sus entornos reales. En el trabajo del Maestro podemos ver momentos de soltura y también de parquedad. ¿Qué atravesó al maestro en el proceso de rodaje?.

J.M.A. Para Marcos Andrango, el Maestro, la película fue algo que apareció en su vida espontáneamente, sin embargo no creo que haya significado para él un evento extraordinario, tengo la sensación que él estaba más allá de lo que la cámara podía hacer con él: no le importaba. Quizás esa prácticamente nula conciencia del “aparato cinematográfico”, fue lo que nos permitió trabajar con tanto soltura con él así como también el largo tiempo que habíamos compartido juntos. A su vez Marcos, a lo largo del proceso del rodaje se inmiscuyó en la película con una complicidad fantástica que nos permitió llevar este proceso durante tan largo tiempo.

F.T. Conocíamos al Maestro ya muchos años y la relación durante el rodaje nació de manera muy espontánea. Pero más importante que eso fue que no creo que él se había concebido a sí mismo en imagen, y eso marcó la forma en que se manejó cuando actuaba. Una persona como el maestro, tan ajena a la cámara, no sintió su peso tanto como otros actores más familiarizados con la actuación.

F.Á: Quisiéramos charlar aproximándonos a la cinefília. No es un asunto cotidiano el poder observar filmes que indaguen los comportamientos de la naturaleza y la fuerza que ejercen sobre los humanos. En este sentido, quisiéramos saber cual han sido sus referentes o quizás películas con los que la película puede dialogar.

J.M.A. La muerte del maestro surgió en un momento en el que junto a Felipe, nos encontrábamos trabajando en la escritura de otro guión, viviendo en Angamarca y viendo muchas películas. Esas películas sin duda influenciaron La muerte del maestro de formas probablemente desconocidas incluso para nosotros. Respecto a la relación con la naturaleza, en ese momento disfrutábamos mucho de cineastas como John Ford o Robert Bresson, entre muchos otros.

F.T. En esa época trabajábamos en un guión y vimos muchas películas mientras escribimos. La muerte del maestro nació más de ese momento y de querer probar lo que estábamos escribiendo.


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Director: José María Avilés

Guion: José María Avilés, Felipe Troya

Producción: Felipe Troya

Cast: Marcos Andrango - Wenceslao Tipán

País: Ecuador - Argentina. 

Año: 2018.

Duración: 62’

Angamarca Cine.